Un Abrazo de Esperanza

Niña en RemediosNiña hermosa con mochila

Desde hace cuatro años, aproximadamente, junto con mis queridas amigas Tania Torres y Lineth Palma, hablábamos entre bromas, cafés, margaritas, nuestras profesiones, en fin: “temas de chicas”, que deseábamos brindar algún tipo de ayuda a la sociedad; hacer una organización sin fines de lucro para esto.

Sin embargo, el tiempo pasó, muchas cosas sucedieron en nuestras vidas personales y profesionales, y si bien, siempre volvíamos al tema, quedaba en un simple deseo…

En febrero 2016 nos dijimos: ¡Es hora! ¡Esto no puede quedar en una idea! Si hay algo en lo que coincidimos es que podemos ayudar sin importar el tamaño de esa ayuda; tal vez, algo muy pequeño, pero que en la vida de un niño, de una madre soltera, de un anciano sin familia, puede significar mucho.

Es así como nace el Voluntariado “Abrazo de Esperanza”, y con una pequeña meta de recoger 10 mochilas con útiles escolares; 5 para niñas y 5 para niños en extrema pobreza, nos pusimos en la tarea de conversar y envíar mensajes a nuestras amistades a las que de paso sugerimos preparar una tarjeta para los pequeños con mensajes que los motivaran a seguir estudiando.

Idealista, como soy, la idea de las tarjetas me encantó y tengo la esperanza de que el mensaje que con tanto amor se colocó en ellas cale en los corazones de los niños y niñas que las recibieron.

Volviendo al tema, para nuestra sorpresa, recibimos más mochilas, uniformes escolares, lápices de colores, borradores, libros de pintar, medias, y hasta dinero en efectivo, para comprar los útiles…y algo muy importante, se unieron a la causa: Claudia Giraldo, Ana Cecilia Burnham y su pequeña de 8 años, Mariana. ¡Su ánimo fue grandioso!

Tuvimos un apoyo inmenso de nuestras familias; la mamá de Lineth se fue una tarde a comprar uniformes; mi mamá, maestra jubilada, recordó sus tiempos armando tarjetas, diseñando figuras y comprando útiles con mi hermano, Eliécer Manuel, además de ayudarnos a ordenar los útiles.

Luego Lineth, Ana Cecilia, Mariana, mi mamá y yo, armando las mochilas con los útiles y terminando el trabajo,  cenamos una pizza…dicen que la vida se forma de momentos, pues éste lo voy a recordar por siempre…

Una vez las bolsas estaban armadas nos tocó envíarlas a Remedios, Provincia de Chiriquí que, por cierto, tuvimos que mandar por encomienda de bus (¡Toda una tarea porque las bolsas eran pesadas!). En Remedios, Tania esperaba las donaciones, y junto con mi mamá, quien investigó con maestras de la Escuela Antonio Anguizola sobre los pequeños que necesitaban de útiles, visitaron comunidades muy humildes como el Cucui y el Puerto…aquéllos útiles escolares sueltos que quedaron se les entregaron a varias maestras de la Escuela Antonio Anguizola para que los rifaran entre los estudiantes.

¡La actividad, simplemente, fue un éxito! Las sonrisas de esas caritas, hablaron por sí solas.

A nombre de Abrazo de Esperanza, quien cree que la educación es la oportunidad para salir de la pobreza, agradecemos a cada una de las personas que nos ayudaron. Sin Dios y sin ustedes no hubiese sido posible llevar un poquito de alegría y esperanza a los niños y niñas.

A mis amigas, Tania y Lineth, por apoyar la idea de que esta actividad se dirigiera a Remedios, mi pueblo querido, donde hay comunidades con mucha pobreza y que necesitan de ayuda. ¡Qué bueno que un granito de arena se colocó allá!

7 respuestas a “Un Abrazo de Esperanza

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